Los efectos del tabaquismo sobre la salud del corazón
El tabaquismo es un factor de riesgo independiente y de gran influencia para las enfermedades cardiovasculares, pues afecta de diferentes maneras al sistema cardíaco. Hoy te contamos los efectos del tabaquismo sobre la salud del corazón para que conozcamos con exactitud los perjuicios de fumar tabaco.
Las sustancias tóxicas que contiene un cigarrillo dañan la pared de las arterias limitando su flexibilidad e incrementando el riesgo de sufrir aterosclerosis una de las causas más frecuentes de infartos.Incrementa las posibilidades de que se formen trombos o coágulos en le interior de las arterias, lo cual incrementa el riesgo de sufrir un ataque cardíovascular.La nicotina contenida en cada cigarrillo es altamente tóxica y eleva la presión arterial lo cual intensifica y dificulta el trabajo del corazón, aumentando el riesgo de sufrir un ataque u otra patología cardíaca.El tabaco incrementa los niveles de cortisol en sangre así como los ácidos grasos libres en suero, ambas condiciones se asocian a mayor riesgo para el corazón.Altera la correcta oxigenación de la sangre, pues los glóbulos rojos del fumador presentan menos oxígeno y mayor proporción de monóxido de carbono que también perjudica a las arterias.
De diferentes maneras el tabaquismo perjudica la salud del corazón, impactando grandemente sobre la misma.
Todo lo antes dicho fundamenta el doble de riesgo de enfermar del corazón que presentan los fumadores, así como la tasa de mortalidad por enfermedad coronaria 70% mayor en quienes consumen tabaco. Además, quienes han sufrido un evento cardiovascular y continúan fumando, tienen más riesgo de recurrencia.
Entonces, todo lo antes dicho y los diferentes efectos del tabaquismo sobre la salud del corazón justifican el abandono del mal hábito y nos dan un motivo más para buscar el abandono del cigarrillo.
Imagen | Fried Dough
Factores a tener en cuenta si practicas actividad física con asma
Durante mucho tiempo se ha creído que el deporte o la realización de actividad física era poco apropiado para quienes padecen de asma, sin embargo, sólo se trata de una idea equivocada y por el contrario, la actividad puede traer grandes beneficios en asmáticos. No obstante, para que esto suceda así hay algunos factores a tener en cuenta si practicas actividad física con asma:
Las condiciones del ambiente deben ser apropiadas para no exponer a la persona con asma a alérgenos que puede causar tos, sibilantes, dificultad respiratoria u otra. Lo ideal es un ambiente libre de polvillo, lejos del polen de flores y de abundantes microorganismos.Los factores climáticos también pueden agravar los síntomas del asma, por lo tanto, si practicas activdiad física y padeces la enfermedad, intenta alejarte del aire frío, la humedad, recintos con polvo o campos de hierba.Los materiales usados para la práctica de ejercicio también deben considerarse para no afectar la salud del asmático negativamente sino únicamente beneficiarla con la activdiad, entonces, tengamos en cuenta que los ácaros de polvo pueden encontrarse en toallas, colchonetas, cojines y demás.La época de polinización puede ser muy conflictiva si realizas actividad física con asma, por ello, lo aconsejable sería realizar ejercicio en un lugar cerrado libre de alérgenos.La actividad física en sí misma no debe ser extremadamente intensa ni continua y prolongada, sino que lo ideal son los esfuerzos intermitentes o progresivos, como por el tenis, el voleibol, las artes marciales o natación.
Por supuesto, ante todo se debe realizar el deporte o actividad de preferencia, y saber que la actividad física puede traer grandes beneficios en quienes padecen asma, por ello, si practicas actividad física con asma, ten en cuenta los factores antes dichos que te permitirán ejercitarte de forma placentera y segura.
Vía | Bebés y Más
Imagen | Herval
Ejercicio: lo mejor para prevenir y tratar la osteoporosis (II)
Después de haber presentado el tema en el post anterior sobre ejercicio físico y osteoporosis en este caso nos centraremos en enumerar y explicar algunos de los beneficios del ejercicio físico como medida de prevención y tratamiento de la osteoporosis.
El ejercicio físico en la osteoporosis es un pilar básico que no hay que olvidar en favor de otros tratamientos (médico, farmacológico…) sino que es un elemento más que hay que incluir en un tratamiento global para conseguir reducir los daños producidos por esta enfermedad.
Beneficios del ejercicio físico en la osteoporosis
A nivel muscular: Estimula el desarrollo muscular, lo cual repercute en la remodelación del hueso, que se hace más resistente, preparado para resistir esfuerzos y tensiones. Además, una musculatura potente actúa protegiendo al hueso ante golpes o caídas.
A nivel articular: El ejercicio físico estimula la movilidad articular, lo cual hace que la persona esté más preparada a responder ante situaciones como desequilibrios, evitando la caída.
Equilibrio y coordinación: El ejercicio físico hace que la persona esté más preparada a responder a estímulos inesperados. En el ejercicio físico se trabaja fuerza, resistencia, equilibrio y coordinación, lo cual ayuda a que el cuerpo esté activo y preparado, siendo menos propenso a sufrir caídas y teniendo mayor aguante en caso de que se produzcan.
A nivel mental: Está más que comprobado que la actividad y el ejercicio ayudan a que la persona se encuentre más ágil a nivel mental. Esto sobre todo es importante en edades avanzadas, ya que habilidades como equilibrio y coordinación dependen mucho de capacidades mentales, pero es necesario que se entrene desde la juventud para conseguir los mejores resultados.
A nivel social: Un riesgo de la osteoporosis es sufrir una caída en el domicilio que provoque una fractura y que no haya nadie cerca para atender a esa persona. Una persona activa, saludable, que se relacione con otras personas, aumenta su red de conocidos, lo cual, además de servir de apoyo y estímulo, puede ser vital en caso de emergencia. La persona es un todo, y las relaciones sociales también ayudan a minimizar las consecuencias negativas de un accidente.
Ejercicio como medida preventiva de la osteoporosis
Por todo lo dicho, hay que tener muy claro que la osteoporosis no se previene a los 50 años, cuando el médico nos dice que en las pruebas aparecen indicios de la enfermedad, sino que hay que prevenir la osteoporosis desde la juventud.
La alimentación que tengas de niño, joven y adulto joven es la que va a hacer que tu organismo esté en forma cuando te hagas mayor. Tomar calcio cuando ya empieza la osteoporosis está demostrado que no reduce significativamente el riesgo de fractura. Hay que empezar a prevenir desde la escuela.
Una persona habituada al ejercicio, actividad al aire libre y otros hábitos saludables va a llegar más preparada a la edad en que la osteoporosis pueda empezar a dar problemas. No solo porque el ejercicio ayude a mantener la densidad ósea, sino porque una persona acostumbrada al ejercicio tiene menos tendencia al sedentarismo, y posee mejor equilibrio, coordinación y otros recursos para al menos reducir el impacto de enfermedades como la osteoporosis.
Ejercicio como tratamiento de la osteoporosis
Esto no quiere decir que no se pueda hacer nada una vez que ya se es mayor, se ha tenido una vida sedentaria y te dice el médico que tienes osteoporosis.
Si bien la prevención es mucho más eficaz cuando se hace desde jóvenes, una vez que ya empieza la enfermedad todavía se puede hacer mucho por reducir los efectos negativos que produce.
Hay que tener claro: medicamentos, dieta (aporte de leche, calcio, vitamina D…) por sí solos no mejoran significativamente el problema. La densidad ósea subirá, pero no lo bastante como para reducir el riesgo de fractura.
El ejercicio físico tendrá que ser apdaptado a las necesidades de cada persona, trabajando sobre todo fuerza muscular así como equilibrio, coordinación y movilidad articular.
Conclusión
La osteoporosis es una enfermedad que ataca de forma silenciosa, afectando a un gran número de hombres y mujeres, y con consecuencias muy limitantes si se producen fracturas, por lo que es vital un cuidado de la persona (ejercicio físico, hábitos saludables, alimentación, entorno social…) para hacer que las consecuencias negativas desaparezcan o, al menos, sean mínimas.
Imagen | Informatique
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En VItonica | Actividad física y osteoporosis
Ejercicio: lo mejor para prevenir y tratar la osteoporosis (I)
La osteoporosis es un mal que afecta a muchas personas a partir de cierta edad (especialmente a mujeres), y que puede tener consecuencias muy negativas en una edad avanzada. El ejercicio físico ayuda a prevenir y tratar la osteoporosis y las consecuencias negativas que la acompañan, como son las fracturas.
Para prevenir la osteoporosis hay que hacerlo desde edades tempranas, y está demostrado que el ejercicio físico en la osteoporosis ayuda tanto a su prevención como a minimizar las consecuencias una vez que ya se ha producido.
¿Qué es la osteoporosis?
La osteoporosis consiste en la pérdida de la densidad de los huesos del organismo. Esto quiere decir que pierden consistencia (se vuelven porosos, de ahí el nombre de la enfermedad) y se hacen más frágiles.
Suele evidenciarse en edades avanzadas, y afecta más a mujeres debido a la menopausia (las disminución de la producciónd de hormonas repercute en el hueso), aunque también afecta a los hombres.
Consecuencias de la osteoporosis
La osteoporosis en sí no tiene por qué dar sintomatología alarmante. A no ser que sea un caso avanzado, por ejemplo con aplastamientos de vértebras que provoquen dolor, no tiene por qué dar molestias.
El problema es que, al estar el hueso debilitado, es más fácil que una caída, golpe o esfuerzo provoque una fractura. Son frecuentes sobre todo las fracturas de cadera, muñeca y vértebras.
Por lo tanto, el verdadero problema de la osteoporosis es que el hueso está más predispuesto a sufrir fracturas, que pueden llegar a ser muy incapacitantes, sobre todo si ocurren en personas mayores. En estos casos la recuperación es más lenta, y puede provocar una importante pérdida de autonomía para las actividades de la vida daria (asearse, vestirse, caminar…).
El hueso como tejido vivo
Es habitual pensar en el esqueleto como un armazón que soporta músculos, ligamentos, órganos y el resto de tejidos. El error está en creer que el hueso es un soporte sin más.
El hueso es un tejido vivo que está contínuamente cambiando, remodelándose para adaptarse a las necesidades del organismo. En el hueso se refuerzan las áreas sometidas a carga o tensiones musculares mediante líneas de fuerza, al igual que un constructor refuerza las áreas de un edificio que tiene que soportar más peso colocando columnas o contrafuertes.
La carga y el ejercicio como remodeladores del hueso
Los principales estímulos que hacen que el hueso cambie para adaptarse a los esfuerzos son la carga y las tracciones musculares.
La carga, es decir, simplemente desarrollar la actividad cotidiana de pie o caminando, venciendo la resistencia de la gravedad, o realizar actividades que requieran transportar peso (llevar una maleta o mochila al trabajo, las bolsas de la compra, cargar con tu hijo pequeño…) son estímulos que fomentan el refuerzo de las estructuras óseas del organismo, sobre todo en aquellas zonas que son puntos que soportan mayor carga.
Es por esto que en astronautas o, sin irnos más lejos, personas que pasan largo tiempo sin realizar actividad (encame prolongado debido a una enfermedad), el hueso pierde esta estructura tan sólida y queda debilitado, ya que el cuerpo no mantiene algo que no se utiliza, de la misma manera que también se pierde la masa muscular en estas situaciones.
Las tracciones musculares, es decir, las contracciones y elongaciones del músculo cuando realiza ejercicio, provocan estímulos sobre el hueso en el que insertan. De la misma forma que el ejercicio físico estimula a las fibras musculares a crecer, también este mismo estrés provoca que se desarrollen refuerzos en el hueso para mantenerlo listo para responder a estas tensiones.
Alimentación, medicación y osteoporosis
Además de las cargas y el esfuerzo físico, una medida fundamental para mantener el hueso en buen estado es llevar a cabo una alimentación equilibrada, saludable y con un buen aporte de calcio. Además, también es necesario una exposición al sol (unos quince minutos tres veces en semana son suficientes) para que se produzca vitamina D, que actúa en el organismo ayudando a fijar el calcio a los huesos.
Existen medicamentos que aportan calcio al organismo. El problema es que se suelen tomar cuando ya es tarde, es decir, cuando ya hay signos claros de osteoporosis. En estos casos el margen de mejora producido por los medicamentos es muy limitado. No aumentan significativamente la densidad del hueso como para hacerlos más resistentes a fracturas. Por sí solos no van provocar mejora. Si no se modifican el resto de factores (evitar sedentarismo, ejercicio físico de intensidad adecuada, alimentación saludable…) el riesgo a sufrir fracturas va a permanecer.
Conclusión
Además de la medicación para la osteoporosis (suplementos de calcio…) es necesario un estilo de vida sano (tomar el sol…) y activo, con ejercicio intenso (adaptado a la persona), buena alimentación (sana, equilibrada) y teniendo en cuenta que la osteoporosis es un mal que afecta a todo el organismo, por lo que es necesario mantener a todo el cuerpo en buen funcionamiento para poder hacerle frente o, mejor aún, prevenirla.
En la segunda parte de este artículo contaremos más sobre los beneficios del ejercicio físico en la osteoporosis.
Imagen | Mike Baird
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