Booquo: servicio de suscripción de libros digitales, complicado negocio
Hay veces que hay que agradecer a las empresas que intenten atacar un negocio desde una perspectiva diferente, pero también criticarlas porque esa no es el enfoque adecuado. Y siguiendo esta línea voy a explicar por qué pienso que la estrategia de Booquo para el libro digital es novedosa, arriesgada, fresca pero a la vez inútil.
Booquo pertenece al Círculo de lectores y ha decidido lanzar su plataforma de libros digitales de una forma distinta a sus competidores. Primero, lo hace a base de aplicaciones (PC, Android, dispositivos Apple) y sin un lector propio al estilo Kindle. Segundo, en lugar de centrarse en vender libros, lo hace en un servicio de suscripción (una especie de tarifa plana limitada a parte del catálogo). Pagas 10 euros al mes y lees todo lo que quieras (dentro del catálogo reservado a este servicio).
Esta no me parece la mejor estrategia por dos motivos. La primera, falta el dispositivo adecuado para leer libros, que es un dispositivo de tinta electrónica, como el Kindle. Leer ahí es muy agradable, experiencia muy simular al papel. Leer en ordenador, móvil o tablet no es lo mismo. Cansa más la vista y además está repleto de interrupciones (correos, twitter, etc.). Leer es una experiencia de desconexión y no veo adecuado un dispositivo genérico. Sin embargo esta no es mi mayor crítica, de hecho es fácilmente subsanable y reconozco que hay un mercado para este tipo de software ya que incluso Amazon tiene su aplicación de Kindle para otros dispositivos.
El problema que le veo es el aspecto económico. Esta tarifa plana va dirigida a gente que lee mucho, y eso no es el público mayoritario. Si lees más de un libro al mes, y además siempre novedades, puede salir ventajoso. Si no es así, sale demasiado caro. Además, si un mes no vas a leer, por lo que sea, tienes que asegurarte de terminar de leerte el libro que tienes antes del principio del mes en blanco, ya que si dejas de pagar dejas de poder leer.
Las tarifas planas gustan a la gente, es cierto, y por eso Booquo ataca por ahí. Pero realmente funcionan cuando los contenidos son masivos. Un usuario puede escuchar cientos de canciones en un mes o ver decenas de películas o capítulos de series. Además el consumo es limitado en el tiempo. Ahí sí funcionan bien las tarifas planas. Pero los libros tienen un consumo de más horas y puede llevar un mes leer uno perfectamente. O menos. O más. Realmente nunca se sabe, mientras que las canciones, películas o series sí.
Enhorabuena a Booquo por sacar un producto novedoso, por intentar enganchar a clientes fijos, en darle un toque nuevo al sector. Pero personalmente creo que fracasará. Espero equivocarme.
ACTUALIZACIÓN: Parece ser que la tarifa plana no es tal, ya que sólo contempla un catálogo reducido. Para acceder al resto del catálogo (novedades) hay que pagar aparte o como mucho leer uno al mes. Es decir, es aún más desfavorable para el posible cliente. Más detalles en Xataka
En Xataka On | Círculo de Lectores lanza Booquo, un Spotify para libros electrónicos
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Empresas que ganan con la crisis
A río revuelto, ganancia de pescadores. Con la nueva reforma laboral recién salida del horno, cinco millones de parados y unas perspectivas de futuro nada alentadoras, hay empresas que están haciendo su agosto. Y es que no todo son despidos, EREs y cierres de empresas familiares. Mientras el futuro de muchas personas se desmorona, otros agudizan el ingenio para ganarle la partida a la crisis, o aprovecharse de ella, según queramos verlo. He aquí algunos ejemplos:
Casas de apuestas y juegos de azar. En épocas de crisis se dispara la necesidad de obtener dinero fácil y muchos ciudadanos recurren al azar para conseguir en él lo que el mercado laboral no les da.
Empresas encargadas de cobrar a morosos. A mayor morosidad, más créditos a reclamar. Las empresas serias dedicadas al cobro de morosos, del tipo de El Cobrador del Frac, están haciendo su agosto. Los índices de morosidad en España han pasado de cifras muy reducidas a serios porcentajes a tener en consideración.
Las casas de empeño. A pesar de que las tasaciones suelen rondar el 60-75% del valor del bien y de que los intereses pueden alcanzar el 25%, cada vez más gente renuncia temporalmente a objetos de gran valor sentimental y recurre a las casas de empeño.
Las empresas de formación.Con el paro por las nubes y colas kilométricas a las puertas de los servicios nacionales de empleo, la gente opta por reciclarse y volver a estudiar como paso previo a su reinserción en el mercado laboral. En pleno apogeo del boom digital, son las empresas de formación online y a distancia las que mayor éxito están teniendo en la captación de clientes. Los cursos preparatorios para la formación profesional y los de idiomas son los más solicitados.
Las tiendas de arreglos de ropa. Los sastres de toda la vida han vuelto para quedarse, o al menos durante unos cuántos años. Esos pequeños descosidos en el pantalón o ese cuello de camisa roto ya no son motivos suficientes para acudir al centro comercial más cercano a renovar nuestro vestuario.
Establecimientos de comida rápida. McDonalds, BurgerKing o Bocatta son ejemplos de establecimientos de comida rápida que ven como aumenta su clientela cada día. Los bajos precios y la diversidad de sus menús ganan la partida a la calidad de sus productos a la hora de impulsar la llegada de clientes.
Tiendas de alimentación “low cost”, tipo Lidl, Dia o Carrefour. Las necesidades básicas siempre han de estar cubiertas y si es a bajo coste mejor. Las llamadas marcas blancas que este tipo de establecimientos comercializan se han convertido en sustitutivas de otras de mayor popularidad y también más elevado precio.
Como podéis comprobar, hay un poco de todo. No hemos hablado de las empresas dedicada a la compra-venta de oro por lo elemental que resulta su pelotazo, o tal vez burbuja, quién sabe. Lo que está claro es que tal vez este sea el momento que muchos hemos estado esperando para tener una idea revolucionaria que aplicar a un mercado que se encuentra bajo mínimos.
En El Blog Salmón | Los sectores industriales que más pierden con la crisis
Imagen | Images of Money
El concurso de Marco Aldany: hipótesis a pelo
Ayer se hizo público el concurso de acreedores de Marco Aldany, la mayor cadena española de peluquerías: 400 peluquerías y 4.000 estilistas. La empresa estaba en preconcurso desde septiembre, y el asunto pinta feo, pues no estamos hablando de problemas de liquidez, si no de un agujero patrimonial de 20,4 millones de euros. Algunos, como Gurusblog, se han sorprendido un tanto por la noticia, al tratarse de peluquerías de bajo precio, siendo el corte de pelo un negocio recurrente entre los recurrentes. Yo no tanto, y os explico mis hipótesis sobre el concurso de Marco Aldany
Ciertamente, y en el entorno que le rodea, uno no deja de ver la apertura de nuevas peluquerías de barrio. Los que conocen el sector me comentan que las barreras de entrada son escasas, que muchas provienen de antiguos empleados de otras que cierran o que se lo montan por su cuenta sin ser conscientes de lo que implica un negocio propio. Por ello muchas cierran al poco tiempo. Pero mientras tanto hacen pupa vía competencia y hundiendo los precios (a lo que añadimos las peluqerias “desreguladas” a domicilio). Todo esto habrá afectado a Marco Aldany, pero es que la esencia del problema es que Marco Aldany no es una peluquería.
Lo que ha entrado en concurso es The Chic Corporation Worldwide SL, la sociedad que gestiona, entre otras la franquicia de Marco Aldany. Y más de 300 de esas 400 peluquerias son franquicias. Desde su inicio Marco Aldany dejó de estar centrado en las peluquerías para estarlo en la venta de franquicias: cánones de entrada, de formación, de publicidad, royalties, distribución de productos de belleza a través de los franquicias, etc. Un negocio relacionado con la peluquería, pero no una peluquería.
Cuando las cosas iban bien (MA fue fundada en el 97, aprovechando el knowhow del negocio familiar) era relativamente sencillo encontrar inversores en franquicias: financiación fácil, mercado inmobiliario al alza predispuesto a las garantías hipotecarias, gente con ganas de emprender y con retornos fáciles e inmediatos, etc. Pero en cuanto esas variables desaparecen ya no es tan sencillo vender franquicias. Y a esa estructura centralizada hay que darle de comer, lo que resulta complicado sin la incorporación de nuevos socios.
Alguno pensará en los ingresos recurrentes. Decían en Gurusblog que el pelo crece todos los días. Es posible que así sea, pero hay formas y formas de cortarse el pelo. Y de consumir en una peluquería. Entiendo que buena parte del negocio en las peluquerías de Marco Aldany se basa en la venta de productos complementarios. Intuyo que eso ha caído drásticamente, tanto como los productos o servidos más caros, así como la frecuencia de paso por centro. Teniendo en cuenta que esto eran los ingresos recurrentes de la central la cosa no lucía bien.
El futuro parece incierto para Marco Aldany. Y cuando digo Marco Aldany me refiero no solo a la central franquiciadora. Las franquicias, por mucho que ahora marquen claramente su perfil diferenciado, no dejan de estar afectadas por la posible desaparición de la propietaria y gestora de la marca.
Ya digo que son sólo hipótesis, pero no creo estar muy lejos de la raíz del asunto.
Vía | El Mundo
Más información | Marco Aldany
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Apple: la maldición de tener dinero
Se estima que Apple puede cerrar el año con unos 100 mil millones de dólares de tesorería. Este altísimo volumen de tesorería ha despertado los nervios en los mercados y en la alta dirección de la firma. Si estar pelado de cash es la antesala del tanatorio empresarial, ¿estar demasiado sobrado de dinero es una maldición? Posiblemente, a aquellos que no os manejéis en el mundo de los valores bursátiles os costará entenderlo. Vamos a ver si conseguimos explicarlo de un modo sencillo.
Para ello debemos partir de que estamos hablando de empresas con accionistas y directivos profesionales, es decir, no hablamos de la típica empresa familiar, aunque no necesariamente deba cotizar en bolsa. Nos referimos a empresas donde los patrimonios de los accionistas y de las sociedades en las que invierten están claramente separados, donde hay ejecutivos profesionales al frente de las mismas, etc. resumiendo, la inversión en las mismas es un asunto estrictamente financiero.
Si una empresa acumula tesorería constantemente, si se observa que ello es recurrente, que las reservas de beneficios sin distribuir son excesivas en relación con las necesidades financieras del negocio, es posible que más de un accionista exija su distribución. Su lógica es que si ese dinero no esta invertido mejor que esté en su bolsillo, que el ya sabrá que hacer con ese dinero en vez de estar ocioso en el balance de la empresa.
Frente a ello es posible que los gestores planteen opciones como las siguientes:
Una fuerte tesorería evitará que dependamos de las entidades financieras: sin entrar en consideraciones de arquitectura fiscal, es posible que el accionista piense que sin dicha dependencia de las entidades financieras, con dinero demasiado fácil algunos gestores asuman riesgos excesivos.
La tesorería no esta ociosa, le sacamos chispas en operaciones financieras: algún accionista puede objetar que él no ha invertido su dinero en un Banco o un Fondo de Inversión, que si quisiese ya lo hubiese hecho.
Somos una empresa en crecimiento, necesitamos nuestros recursos para crecer, dar dividendos es de empresas maduras, sin dichas expectativas (atención a este post de E. Dans): y entonces el accionista dubitativo exigirá que se materialicen dichas expectativas. Ya se sabe, el accionista, como cualquier ser humano, siempre quiere más.
¿Cuál sería vuestra opción como accionista?, ¿truco o trato?, ¿dinero cierto hoy o promesa de más dinero mañana?
Más información | Reuters
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Imagen | ssoosay