
Solo una vez los probé, como parte de un desayuno, durante un fugaz viaje a Londres y no me gustaron nada de nada. Mi desconocimiento, casi absoluto, de la gastronomía anglosajona y del idioma, me impidieron descubrir que esa masa caliente de avena puede ser mejorada considerablemente si la tuneamos un poquito.
Por eso cuando mi hija apareció en casa con una bolsa de hojuelas de avena, diciéndome – mamá, nunca he probado las gachas inglesas, estaría bien probarlas ¿harás unas cuantas? -, se me escapó un – no te va a gustar, pero se hará lo que se pueda -, pero oye , qué después de consultar varias recetas, me he decidido a cocinar las gachas de avena, o porridge, con frutas y la verdad es que no están nada, pero que nada mal y se les puede coger hasta afición.
10 cucharadas de copos de avena, 2 vasos de agua, 1 vaso y 1/2 de leche, azúcar moreno, 2 plátanos, 2 cucharadas de mermelada, 1 pizca de sal, canela en polvo.
En un cazo ponemos a hervir el agua y la leche, con una pizca de sal, cuando rompa el hervor le añadimos una cucharada del azúcar moreno y los copos de avena.
Dejamos que hierva durante unos 5 o 10 minutos a fuego medio, siempre removiendo para evitar que se forme grumos.

Repartimos la avena en boles individuales, completamos cada servicio poniendo sobre la avena una cucharada pequeña de mermelada y medio plátano cortado en rodajas, espolvoreamos con un poco de azúcar moreno y una pizca de canela.
Tiempo de elaboración | 10 minutos
Dificultad | Baja
La mejor forma de comer las gachas de avena o porridge de frutas, es cuando todavía están calientes. Las serviremos acompañados de un poco de leche caliente, para volcarla encima y dejarlas con la consistencia que más nos guste.
Si no tenemos plátano, o no nos gusta, se puede cambiar por manzana, también se le puede añadir unas uvas pasas, sin pepitas, y para que se hidraten y estén más jugosas lo podemos hacer durante las cocción.
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La receta original de esta tarta de manzana con glaseado de guayaba utilizaba el melocotón para preparar el almíbar que la bañaba. El resultado era demasiado dulce y tapaba el gusto de la fruta así que a base de prepararla varias veces di con el sabor exacto que esta tarta necesitaba, un toque ácido que contrarrestaba el dulzor del resto de ingredientes, la guayaba.
Antes encontrar mermelada de guayaba era realmente difícil, ahora prácticamente la tenemos en todos los supermercados y os recomiendo que la probéis, pues su sabor es diferente y aporta a los postres un guiño exótico muy interesante.
Comenzar precalentando el horno a 180 grados. Pelar las manzanas y cortarlas en láminas finas. Reservar la mitad de una manzana y cortarla en trozos un poco más gruesos. En un recipiente alto echar la mantequilla, el azúcar, el huevo, la leche y la harina con la levadura química. Añadir los trozos de manzana que habíamos reservado sin laminar. Triturar con la batidora hasta formar una masa homogénea, extender en un molde engrasado de unos 24 centímetros de diámetro. Colocar las láminas de manzana. Hornear durante 35 minutos a 180 grados.
Mientras preparar el glaseado. Para ello calentar en un cacito el agua con el azúcar y la mermelada, llevarlo a ebullición, bajar el fuego y cocerlo durante diez minutos a fuego suave. Echar por encima de la tarta justo cuando haya salido del horno.

Tiempo de elaboración | 1 hora
Dificultad | Fácil
La tarta de manzana con glaseado de guayaba se convierte en un postre delicioso fácil de disfrutar. Una vez añadido el baño de mermelada dejarla enfriar a temperatura ambiente y pasarla después al frigorífico tapada con papel film o bien cubierta para que no se quede reseca y no nos endurezca el glaseado.
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