sábado, 30 de agosto de 2014
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Emma Roberts protagonizará el thriller de terror 'February'

Emma Roberts

Ser una de las protagonistas de un gran éxito como 'Somos los Miller' ('‘We’re the Millers’, Rawson Marshall Thurber, 2013) siempre abre muchas puertas a la hora de elegir nuevos proyectos y el caso de Emma Roberts, la hija postiza de esa comedia, no iba a ser una excepción. Lo último relacionado con la sobrina de Julia Roberts es que va a protagonizar el thriller 'February' (Osgood Perkins, 2015).

El otro detalle que me ha llamado la atención de 'February' es que va a ser escrita y dirigida por Osgood Perkins, hijo del mítico protagonista de 'Psicosis' ('Psycho', Alfred Hitchcok, 1960). Será su primera experiencia como director tras haberlo intentado durante varios años como actor con escasa fortuna. Kiernan Shipka , que interpreta a la hija del protagonista de 'Mad Men' será la otra protagonista de la función.

La historia de 'February' se centra en Rose y Kat, dos jóvenes que quedan abandonadas a su suerte durante sus vacaciones navideñas cuando sus padres no van a recogerlas al internado en el que estudian. La situación se complica porque será entonces cuando la espectral Joan se vaya acercando al lugar para realizar una sangrienta peregrinación por la zona.

Vía | Dread Central



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'Mi amigo Mr. Morgan', inmenso Michael Caine

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En este momento, y ya desde hace mucho, Michael Caine es razón más que suficiente para ver una película, aunque la misma a priori no sea demasiado interesante, o nada en ella invite a verla. Sin duda, uno de los más grandes actores que ha tenido nunca el cine, y que en el presente parece haber sido adoptado por directores mainstream de la talla de Christopher Nolan. ‘Mi amigo Mr. Morgan’ (‘Mr. Morgan’s Last Love’, Sandra Nettlebeck, 2013) se aleja completamente de ese tipo de cine y ofrece una portentosa interpretación del actor, de lejos lo mejor de una cinta que va desinflándose a pasos agigantados a partir de su primer tercio.

Se trata de la última película dirigida por Sandra Nettlebeck, directora alemana que tiene en su haber un film tan disfrutable como ‘Deliciosa Martha’ (‘Bella Martha’, 2001) —recomiendo huir de su remake estadounidense—, film de tono amable y sincero que parece repetirse aquí, con la garantía añadida de un actor extraordinario capaz de hacer suyo todo tipo de personajes. El film, un pequeño drama sobre la soledad y el amor recuerda, salvando mucho las distancias, a ‘Amor’ (‘Amour’, Michael Haneke, 2012).

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Caine da vida a Matthew Morgan, reciente viudo que ha vivido al lado de su esposa en París durante buena parte de su vida, ciudad que no piensa abandonar porque supondría enterrar en el olvido a la compañera de su vida. De tendencias suicidas pronto tendrá una alegría en su solitaria existencia, al conocer a una simpática y muy amable chica —personaje a cargo de una muy natural Clémence Poésy— que será como un soplo de aire fresco en la vida de Morgan, aburrido de vivir sin el amor de su vida, al que evoca de vez en cuando, con desoladora mirada nostálgica.

Un globo que se desincha

El primer tercio de ‘Mi amigo Mr. Morgan’ es casi admirable. Tempo lento pero intenso, disertaciones de lo más certeras sobre el amor cuando tu pareja fallece, y que alcanza su cenit en la conversación de la cafetería, detalles tan maravillosos como el de Morgan paseando por la calle y agarrando de forma imaginaria la mano de su eterna compañera. Detalles sutiles, momentos en los que no se abusa siquiera de la “bonita” banda sonora de Hans Zimmer, y que todo se va al traste en cuanto entran en escena los hijos de Morgan —Justin Kirk y Gillian Anderson—.

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A partir de ahí, el film pierde enteros en todos sus frentes. El drama deviene en algo tópico, aburrido y sin fuerza. Diferencias generacionales, historia de amor más que previsible, sin ningún tipo de justificación, diálogos absurdos y errores de continuidad. Es como si Nettlebeck se hiciese cargo de otro film completamente distinto, incluso en tono, volviéndose una película tan amable que termina por resultar intrascendente y vacía. ‘Mi amigo Mr. Morgan’ se vuelve ñoña, y desperdicia por completo todos sus planteamientos iniciales, siendo sólo disfrutable por presencia el recital de Caine.

Un recital asombroso que demuestra la grandeza antes citada de un actor que parece hacer fácil lo difícil. En este caso hablamos de un hombre bastante mayor, inglés, con el típico orgullo británico, cansado en cierto modo de la vida, la cual parece no sorprenderle lo más mínimo, salvo por la aparición de su nueva amiga, que le devolverá algo de la ilusión perdida. El actor domina todos y cada uno de sus gestos, de sus expresiones, haciendo de la naturalidad su mayor baza. Toda una lección actoral, cuyo mayor desastre es el estar en un film que termina diluyéndose por completo, a pesar de sus buenas intenciones.

Si no fuera por la inmensidad de un actor como Caine, el visionado de ‘Mi amigo Mr. Morgan’ —título en español realmente poco atinado— puede ser de lo más terrible. Todo el dramatismo inicial, tan bien medido, se pierde por completo, y el desenlace, que debería ser de una emoción sin parangón, se queda en un subrayado innecesario. Una pena.



'El Niño', corrupción, drogas y oportunidades perdidas

Cartel de 'El niño'

El estreno de 'Celda 211' en 2009 fue recibido con entusiasmo por la gran mayoría de personas que se animaron a ver la película de Daniel Monzón, y no fueron precisamente pocas, ya que más de 2,1 millón de espectadores la vieron durante su paso por los cines españoles. Poco tardó su director en elegir su nuevo proyecto, pero las dificultades para conseguir la financiación necesaria motivaron que hayamos tenido que esperar cinco años desde la llegada a los cines de su anterior trabajo para poder ver 'El Niño' (2014).

Apoyada por la poderosa maquinaria publicitaria de Mediaset, la misma detrás de grandes éxitos del cine español como 'Ocho apellidos vascos' (Emilio Martínez-Lázaro, 2014), 'Las aventuras de Tadeo Jones' (Enrique Gato, 2012) o 'Lo Imposible' (Juan Antonio Bayona, 2012) y todo hace pensar que sucederá lo mismo en el caso de 'El niño'. Por desgracia, lo que no ha repetido es la calidad de 'Celda 211', pues estamos ante una obra irregular que tan pronto nos ofrece grandes escenas como coquetea peligrosamente con la mediocridad.

Las debilidades de 'El niño'

Jesús Castro y sus compinches

Una de las claves de 'El niño' es que en su interior hay dos líneas argumentales bien diferenciadas que se cruzan de forma puntual. Por un lado, tenemos a un trío de maleantes que quieren hacer fortuna pasando droga desde Marruecos a España y por otro a los agentes encargados de evitar que cualquier tipo de estupefaciente se introduzca en nuestro país a través del estrecho de Gibraltar. No tengo problema alguno con esto último, pero lo primero lastra de forma considerable la película, tanto por las debilidades que muestra el guión como por el mejorable trabajo de los actores.

Lo más llamativo del caso es que hasta el trabajo de puesta en escena de Daniel Monzón pierde vigor cuando se centra en las andanzas del Niño -buena presencia, pero poco más es lo que aporta el debutante Jesús Castro-, el Compi y Halil, en especial cuando el interés gira hacia el interés del romántico del primero hacia la hermana del tercero. Tópicos poco estimulantes mostrados con cierta pereza y sin contar con unas actuaciones que puedan redimirlo de alguna forma, aunque, justo es reconocerlo, tampoco es que alcancen el nivel de pereza máxima de limitarse a leer sus diálogos y poco más.

Es una pena que Monzón y Jorge Guerricaechevarría hayan dulcificado hasta tal punto la historia real en la que se basan, aunque quizá haya sido una concesión necesaria para que la película pudiera hacerse, que este tipo de subtramas no es algo inhabitual en otras producciones televisivas avaladas por Mediaset y la principal imposición de Monzón fue que la película tenía que rodarse en español. Este podría ser también el motivo de que la sugerente y amenazante presencia de Ian McShane esté tan desaprovechada, porque come tanto tiempo que había que sacrificar alguna otra cosa para que el metraje no se disparara en exceso.

Las virtudes de la película

Luis Tosar y Eduard Fernández en 'El Niño'

Monzón ha contado para la ocasión con un holgado presupuesto de 7 millones de euros, los cuales exprime al máximo. Habrá a quien le pueda parecer exagerada esta afirmación, pero en 'El niño' encontraréis algunas de las escenas de acción más vibrantes y mejor dirigidas de lo que llevamos de año, y todo ello sin recurrir a cansinas explosiones o a la utilización de un montaje propio de un epiléptico, sino a través de una elaborada composición de planos y unos cortes bien pensados. ¿Cómo es posible que una película tenga dos caras tan diferenciadas?

Además, en 'El Niño' podemos ver a Luis Tosar, Eduard Fernández y Sergi López, tres de los mejores actores españoles vivos y aquí podemos comprobar el motivo de que sean considerados como tal. El protagonismo recae más específicamente sobre Tosar, quien despliega todo su talento, tanto en lo humano como en su insistencia en acabar con los negocios del Inglés, mientras que Fernández y López son dos complementos de lujo que brillan con luz propia en sus más reducidas apariciones.

Por si fuera poco, el libreto también es más consistente en esa parte de la película, ya que es cierto que tampoco es especialmente original, pero los diálogos están más trabajados y el propio desarrollo de la historia y de las relaciones entre los personajes -no me quiero olvidar tampoco del eficiente trabajo de Bárbara Lennie, una de las actrices más desaprovechadas de nuestro cine- resulta mucho más estimulante

Una persecución de 'El Niño'

En definitiva, 'El Niño' es una película tremendamente irregular y por ello decepcionante, pues si ya esperábamos mucho de la nueva película de Daniel Monzón, no ayuda demasiado que a ratos nos ofrezca una obra a la altura, pero en otros momentos nos cuente algo tan poco interesante. Con todo, el bagaje global sigue siendo positivo pese que estamos ante una gran oportunidad perdida para el cine español de género, ese que tanto necesitamos potenciar en España.



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