sábado, 25 de octubre de 2014
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Luke Evans protagonizará 'Free Fire' de Ben Wheatley

Luke Evans

Luke Evans es uno de los nombres de más actualidad en el mundo del cine gracias al estreno de la discreta 'Drácula, la leyenda jamás contada' ('Dracula Untold', Gary Shore, 2014), pero en Hollywood nadie puede quedarse dormido en los laureles y todo el mundo está pensando constantemente en su siguiente película. Pues bien, hace apenas unas horas se ha desvelado que Evans va a ponerse a las órdenes de Ben Wheatley en 'Free Fire'.

La acción se sitúa en 1978 en Boston y Evans dará vida al líder de una banda que trafica con armas que está realizando una venta a un par de irlandeses. Todo se complicará cuando una mujer haga acto de presencia en el almacén abandonado en el que se está realizando el intercambio, ya que no tardará en iniciarse un tiroteo del que habrá que ver si alguien sale con vida. Una premisa llamativa para un director del que no tardaremos en ver su último trabajo protagonizado por Tom Hiddleston.

Además de Evans también está confirmada la presencia de Armie Hammer, Cillian Murphy, Olivia Wilde y Michael Smiley, un habitual del cine de Wheatley. El reparto hace tener esperanzas en que 'Free Fire' merezca la pena y el hecho de que Wheatley mencione entre sus influencias a títulos como 'Atracto perfecto' ('The Killing', Stanley Kubrick, 1956), 'Uno de los nuestros' ('Godfellas', Martin Scorsese, 1990) o 'Reservoir Dogs' (Quentin Tarantino, 1992) también ayuda lo suyo.

Vía | Coming Soon



Kristen Stewart deja el cine (por un tiempo)

Kristen Stewart

Voy a tomarme un tiempo libre porque he estado trabajando durante dos años. Voy a comprar un estudio en Los Ángeles y voy a empezar a hacer algunas cosas con mis manos. Literalmente.

Espero que esta noticia no os amargue el día (ejem). Kristen Stewart ha decidido dejar el cine. Por un tiempo. La estrella de 24 años, famosa por interpretar a Bella en la saga de 'Crepúsculo' ('Twilight'), se tomará un descanso de su actual profesión para dedicarse a “otras formas" de expresión artística, sin concretar a qué se refiere exactamente (aunque aclara que escribe constantemente) ni cuánto planea estar alejada de las cámaras, solo "mucho tiempo".

Cabe señalar que Stewart dejará de actuar (si es que lo hizo alguna vez...) después de rodar 'The Big Shoe' a las órdenes de Steven Shainberg. Por otro lado, su retiro no significa que no volveremos a verla en cartelera durante los próximos meses. De hecho, para alegría de sus fans, protagoniza seis películas que están pendientes de estreno en nuestro país.

Concretamente, Kristen Stewart encabeza los repartos de 'Clouds of Sils Maria' (Olivier Assayas, 2014), 'Camp X-Ray' (Peter Sattler, 2014), 'Still Alice' (Richard Glatzer y Wash Westmoreland, 2014), 'Anesthesia' (Tim Blake Nelson, 2014), 'American Ultra' (Max Landis, 2015) y 'Equals' (Drake Doremus, 2015); las dos últimas todavía en fase de postproducción. Hay varios títulos que me interesan pero es debido a los cineastas, la actriz siempre me ha parecido muy limitada. ¿Qué opináis, pierde el séptimo arte a una chica con talento?

Vía | Indiewire



ET AUSSI...
CRITICAS
'El chico del millón de dólares', la peor cara de Disney

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‘El chico del millón de dólares’ (‘Million Dollar Arm’, Craig Gillespie’, 2013) es uno de los casos de decepción más grande de los últimos meses dentro de las películas que se estrenan en nuestro país. El director es lo suficientemente interesante como para darle un voto de confianza, y lo que nos ha mostrado es su venta total y absoluta al mainstream y la ideología Disney más conservadora y tendenciosa. El reparto está lleno de actores solventes, más que eso. Apuntemos: Jon Hamm, Bill Paxton y Alan Arkin. Suficientes como para justificar el visionado de la película, e incluso el pago de una entrada.

La historia está muy sobada en el cine estadounidense y su creída superioridad mundial. Un agente deportivo, al borde de la ruina, encuentra en las ligas de cricket de la India a los jugadores perfectos para su equipo de béisbol. Dos chavales que conocen la pobreza y lo injusto de este mundo de primera mano. Pero no pasa nada. La gran sociedad yanqui les abrirá sus puertas para que vean cumplidos sus sueños personales, eso sí, en su mundo de piruleta, arco iris, príncipes encantados y demás elementos del american way of life actual. Basada en hechos reales, ojo.

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John Hamm, actor muy admirado por la serie de televisión ‘Mad Men’ (id, 2007 - ), pone el piloto automático para dar vida a JB, el citado agente deportivo, al que le encanta vivir bien, con un cochazo y una casaza. Pero tendrá que empezar a cambiar de estilo de vida si no quiere verse en la completa ruina. Una noche, haciendo zapping, tendrá una visión, organizar un concurso —el ‘Million Dollar Arm’ del título original— y se las ingeniará para convencer a inversores y ojeadores deportivos, volviendo de este modo a la cresta de la ola.

Peligrosa ideología

Topicazo tras topicazo en una película cuyas intenciones no imagino malas, pero en cuyo subtexto, léase producida por Disney, se lee una desvergonzada y presuntuosa superioridad moral y ética de lo yanqui frente al resto del planeta, en el típico ejercicio de pescadilla que se come la cola. El dinero no da la felicidad y es menos importante que los amigos, el amor y la gente que te necesita. Muy bien. Bravo. Aplausos. Si alguien quiere emocionarse, también puede. Sin embargo, el dinero nunca deja de ser el objetivo para el protagonista. Su previsible cambio de actitud tarda demasiado en llegar.

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Así pues tenemos dos horas largas de película donde lo único salvable son los tres actores citados, y eso que Hamm no se esfuerza lo más mínimo. Pero ver pasearse por la película a Bill Paxton y Alan Arkin en roles secundarios es todo un placer cinéfilo. Ambos con una profesionalidad y buen hacer que asustan, capaces de hacer atractivos e interesantes personajes inanes. En el caso de Arkin presenciamos una impecable labor de roba-planos que deja con la boca abierta. Fugaz personaje, con el elemento experiencia a cuestas, que en manos de Arkin llega a hacer sentir algo. Atribuible al actor, no al guión ni a la dirección.

El en otros tiempos interesante Craig Gillespie se pierde en una puesta en escena que va de lo puramente telefilmesco a lo meramente convencional. A todo plano le corresponde un más que previsible contraplano, y el montaje es de esos de “por orden, que nos perdemos”. El director que mostró cierta frescura haciendo que Ryan Gosling se enamorase de una muñeca, manejando temas espinosos o incómodos, se vuelve aquí de lo más convencional. Una pérdida de tiempo para espectadores muy poco exigentes fáciles de manejar.



'Drácula, la leyenda jamás contada', mal antihéroe, peor vampiro

Cartel de 'Drácula, la leyenda jamás contada'

Todos conocemos a Drácula, por lo que la idea de que una película podría contarnos algo realmente nuevo sobre él sonaba a poco más que un intento desesperado por parte de Universal para llamar la atención del público sobre 'Drácula, la leyenda jamás contada' ('Dracula Untold', Gary Shore, 2014). Además, es el título con el que la productora inicia su intento de crear un universo cinematográfico protagonizado por los montruos del cine de terror clásico, tomando para ello como referencia lo conseguido por Marvel durante los últimos años.

Ambición no le faltaba a 'Drácula, la leyenda jamás contada', pero es insuficiente para crear una buena película si no tienes las ideas claras y, sobre todo, el talento para poder ejecutarlo. Eso es lo que sucede en el caso que nos ocupa, ya que esta revisión de los orígenes del vampiro más famoso de todos los tiempos es profundamente insatisfactoria, aunque no por ser el bodrio que algunos temían.

El batiburrillo de 'Drácula, la leyenda jamás contada'

Luke Evans es Drácula

No entiendo la moda que parece estar surgiendo en Hollywood de quitar la maldad a villanos memorables cuando ese precisamente es uno de los motivos por los que conquistaron al público. Bien reciente tenemos el lamentable caso de 'Maléfica' ('Maleficent', Robert Stromberg, 2014) y la historia jamás contada del Drácula de Luke Evans va un poco en esa dirección, pero coqueteando con la posibilidad de que el vampirismo sea una especie de superpoder oscuro y tomando prestadas algunas ideas de la visión de Batman de Christopher Nolan. Un cóctel extraño que no les sale bien.

Soy consciente de que Drácula es un vampiro singular, ese uno entre un millón que le ha permitido convertirse en un personaje legendario, pero esta mezcla de historia y mitología falla desde su propia idea de partida. ¿Que el vampirismo se cura si durante tres días consigues reprimir tu insaciable sed de sangre humana y a cambio puedes disfrutar de infinidad de poderes que te harían derrotar a prácticamente cualquier ejército? Muy peligroso, sobre todo si tu acercamiento al vampirismo en sí mismo resulta tan pobre y no va mucho más allá de la debilidad hacia la plata y el sol.

Con todo, hay una ocurrencia genial dentro de esa premisa tan problemática: El hacedor de monstruos, un temible vampiro jefe que es el responsable de todo al llegar a un maquiavélico acuerdo con el protagonista. Llama la atención que fuera un personaje que no aparecía originalmente en la película, ya que fue uno de los cambios más importantes cuando se grabaron varias escenas después de finalizar su rodaje -el otro cambio importante es su forzada escena final-. ¿Qué clase de explicación tenían antes para todo lo que sucede? Lo desconozco, pero dudo que sea mejor -o que tenga algún tipo de sentido-.

Flojo protagonista, secundarios para el olvido

Escena de 'Drácula, la leyenda jamás contada'

Por desgracia, Luke Evans es un mal Drácula, no por su actuación, sino porque el guión de Matt Sazama y Burk Sharpless retuerce su figura para convertirlo en un antihéroe que sacrifica su propia felicidad por intentar conseguir la de su familia y sus súbditos. Esta alteración no es necesariamente negativa por sí misma, pero la cosa cambia si la forma de abordarla está repleta de lugares comunes que ni siquiera la entrega y el saber estar de Evans logran compensar. Y es que esa tortura romántica ya está muy vista y el intento de añadir la trascendencia de Nolan sabe aquí a grandilocuencia vacía

Lo peor de todo es que si Drácula nunca llega a resultar un ser apasionante, mejor no hablemos mucho del resto de personajes. Aquí es donde su ajustado metraje, principal responsable de que no se venga todo abajo antes de llegar a su final, se vuelve en su contra, ya que 'Drácula, la leyenda jamás contada' sacrifica el desarrollo de personajes para que la historia avance sin detenerse en nada más que en detalles puntuales sobre la esquemática lucha interna de su protagonista.

El resto poco importa, ya que Sarah Gadon queda reducida a ser la bella esposa del protagonista -aunque, visto lo visto, mejor que así, porque los diálogos que comparte con su marido son pura rutina y se encuentran entre lo peor de la función- y Dominic Cooper, especialista en aparecer en películas que podrían haber sido buenas y luego oscilan entre la decepción y el desastre, a mero villano necesario. ¿Dónde queda esa jugosa rivalidad porque antes eran poco menos que hermanos? Pues en un par de frases que son dejadas de lado con rapidez, convirtiendo así su obsesión en hacerse con el hijo en la ficción de Evans en una mera ocurrencia egomaníaca.

Visualmente fallida

Un momento de 'Drácula, la leyenda jamás contada'

Lo que sí me llamó positivamente la atención fueron los intentos del debutante Gary Shore por ofrecer un toque visual a determinadas escenas. El resultado nunca está especialmente logrado, pero al menos invita a tener esperanza en su futuro tras las cámaras. Eso sí, son detalles dentro de una puesta en escena bastante mediocre, tanto por lo confusa que llega a resultar durante algunas escenas de acción como por el erróneo acabado visual de la mayor parte del metraje. ¿A qué viene esa oscuridad excesiva que incluso quita definición a lo que sucede en pantalla? Que a falta de dinero no puede ser si es cierto que tuvo un presupuesto de 70 millones de dólares a su disposición.

Con todo, hay que tener en cuenta la fuerte presencia de los efectos generadores por ordenador, los cuales solamente logran tener algo de fuerza cuando se centra en las transformaciones de humano a murciélagos de Drácula, algo que sus responsables parecían tener claro, ya que difícilmente podían haberlo potenciando más en los carteles promocionales. Por lo demás da la sensación de querer aparentar ser más de lo que realmente puede ser, en especial durante su último acto, y eso acaba por volverse en su contra.

Soy consciente de que podría parecer que 'Drácula, la leyenda jamás contada' me ha parecido poco mejor que una tomadura de pelo teniendo en cuenta todo lo que he comentado en la crítica, pero curiosamente no es el caso. Además, el factor decisivo para ello no es ninguna de sus virtudes -que las tiene-, sino el simple hecho de que dura tan poquito y sus problemas nunca llegan a ser tan desesperantes que hasta tiene cierto absurdo encanto. Por decirlo de una forma más directa, simplemente no es tan mala.



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