jueves, 29 de enero de 2015
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Penélope Cruz repite con Isabel Coixet en 'This Man, This Woman'

Coixet

En apenas unos días, la directora catalana Isabel Coixet inaugurará la 65ª edición del Festival de Cine de Berlín con su última película, 'Nadie quiere la noche', que protagonizan Juliette Binoche y Rinko Kikuchi. Pero poco parece importarle a la Coixet la presión, y se anuncia su siguiente proyecto 'This Man, This Woman', convirtiéndola en una de las directoras más prolíficas del cine español. En este nuevo proyecto, Isabel Coixet volverá a contar con Penélope Cruz y la actriz alemana Diane Kruger, está en negociaciones para unirse al reparto.

'This Man, This Woman' tendrá guión de Frederic Raphael -responsable, entre otros del libreto de 'Eyes Wide Shut'- y nos contará la historia de una mujer, a la que dará vida Penélope Cruz, que se encuentra con un antiguo amante en un avión. Un encuentro que les hará recordar cómo fue su tormentosa relación.

Allá por 2008, Penélope Cruz e Isabel Coixet trabajaban juntas en 'Elegy', adaptación de la novela de Philip Roth que compitió en la Berlinale y le valió a la actriz madrileña un gran reconocimiento internacional, como el premio a la mejor actriz de reparto de los Premios de la Asociación de Críticos de Los Angeles. 'This Man, This Woman' será su segunda colaboración juntas y un nuevo proyecto en España para Penélope Cruz, que este año estrenará 'Ma ma' de Julio Medem. Vía | Fotogramas



Ha muerto Amparó Baró

Amparo Baró

Nos despertamos hoy con una triste noticia. Amparo Baró ha fallecido a los 77 años a causa de un cáncer que la obligó a interrumpir su participación en un último rodaje, 'La puerta abierta', ópera prima de la directora Marina Seresesky.

La veterana y versátil actriz, rostro muy popular gracias a su trabajo en televisión, destacando en especial su papel de Sole en la serie '7 vidas' (1999-2006), contaba con una prolongada trayectoria en el teatro (en 2013 recibió el premio nacional de teatro Pepe Isbert) y en el cine, donde debutó de la mano de Leonardo Bercovici en la coproducción 'Carta a Sara' ('Tormento d´amore', 1956).

'Al servicio de la mujer española' (Jaime de Armiñán, 1978), 'El bosque animado' (José Luis Cuerda, 1987), 'Las cosas del querer' (Jaime Chávarri, 1989), 'Boca a boca' (Manuel Gómez Pereira, 1995) o 'El palomo cojo' (Jaime de Armiñán, 1995) son algunos de los títulos destacables en la filmografía de Baró. A las órdenes de Gracia Querejeta logró un merecido reconocimiento a su trabajo en la gran pantalla con el Goya a la mejor actriz de reparto por 'Siete mesas de billar francés' (2007).

Os dejo algunas de las primeras reacciones que sus amigos y compañeros de profesión están dejando a través de mensajes en Twitter:

Vía | Vayatele



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CRITICAS
'Nightcrawler', el monstruo del morbo

Cartel de 'Nightcrawler'

El morbo vende mucho y como resultado de ello siempre habrá alguien dispuesto a ir un poco más allá para sacar tajada. No creo que haya nadie que pueda discutir esa triste realidad, algo que el cine ha denunciado en varias ocasiones. Sin embargo, es un problema que no deja de ir a más y los auténticos culpables de ello somos los espectadores por seguir consumiéndolo, ya que su popularidad se debe básicamente a eso y no a ningún plan secreto para intentar idiotizarnos o cualquier ridícula teoría de la conspiración.

Nightcrawler’ se aprovecha de ese morbo para ofrecer una radiografía de la bajeza moral de nuestra sociedad a través de Lou Bloom, un joven delincuente con mucha labia que está buscando su lugar en la vida y lo encuentra grabando las imágenes más morbosas fruto de accidentes, robos o asesinatos. La magnífica y perturbadora interpretación de Jake Gyllenhaal es el principal –pero no único- motor esta estupenda ópera prima de Dan Gilroy.

’Nightcrawler’ y la ambición sin límites

Jake Gyllenhaal y Rene Russo en 'Nightcrawler'

Hay un momento de ‘Nightcrawler’ en la que su protagonista señala que aprende muy rápido, algo que no dudará en volver a recordarnos de forma explícita más adelante. Esa es una idea que la propia película lleva a sus últimas consecuencias cuando mi gran miedo era que no terminara de dar ese paso adelante dentro de su sórdido y retorcido planteamiento y buscara el escudo de algún tipo de redención para el personaje de Gyllenhaal. No es el caso, ya que Gilroy huye de todo subterfugio moral para mostrarnos la obsesión de Lou por triunfar a cualquier precio.

Sin embargo, Gilroy no quiere que ‘Nightcrawler’ sea una mera parábola, por lo que el retrato psicológico del protagonista también tiene un peso fundamental. Es ahí donde los precisos y afilados diálogos escritos por el propio Gilroy son la base que Gyllenhaal utiliza para interpretar a un perdedor que seguramente habrá leído infinidad de libros de autoayuda y que tiene una idea muy retorcida y directa de cómo conseguir lo que quiere y nada ni nadie va a impedirlo, dando para ello al personaje un encanto repulsivo la mar de peculiar.

Son muchos los que han querido buscar diversos referentes tanto de la propia película como de la actuación de Gyllenhaal, pero creo que es más valiosa la explicación que la comparación. Antes de nada, me gustaría que vierais este vídeo que muestra bien su lado más encantador y accesible, que luego paséis a este otro donde ya se muestra su rostro más ambicioso y por último que echéis un vistazo a su impulsividad para ser el primer en llegar al lugar de los hechos y también su particular actitud cuando está grabando una vez allí.

Escena de 'Nightcrawler'

Como es natural, no son más que diferentes detalles de su personalidad y del arsenal dramático empleado por Gyllenhaal para deslumbrarnos como un enfermizo pero muy inteligente manipulador que enseña sus cartas únicamente cuando se sabe en una posición de poder –memorable el momento en un restaurante con una muy efectiva Rene Russo- y que va absorbiendo todo lo cree que puede ayudarle a alcanzar el éxito –muy ilustrativas todas las escenas que comparte con un notable Bill Paxton-. Para ello, resulta esencial el repertorio gestual del actor, pues sólo con la forma en la que está utilizando su cara, en especial sus ojos, en cada momento ya nos transmite el estado mental particular por el que está pasando Lou.

Todo ello ayuda a que los excesos no sean necesarios por parte de Gyllenhaal más allá de algún instante puntual en el que exterioriza su frustración, pero siempre en solitario para evitar que se vea su verdadero yo en un momento en el que podría perder todo lo logrado hasta entonces. De hecho, Lou da mucho más miedo cuando está callado o suelta frases que se escapan de su guión preestablecido para llegar a la cima, ya que es entonces cuando su monstruosa personalidad resulta más evidente y bien sabemos que es capaz de hacer cualquier cosa para lograr su objetivo.

Para dar más entidad al protagonista cobra mucha importancia el personaje de su ayudante, una especie de apoyo emocional para el espectador –los mejores momentos de, por así llamarlo, alivio cómico están protagonizados por él- que también nos recuerda los límites que va traspasando el protagonista, pero sin enfatizar más de lo necesario en lo cuestionable que resulta moralmente o en su crítica hacia la decadencia de los medios de comunicación actuales –esa función ya la cumple el personaje interpretado con simple corrección por Kevin Rahm-.

El inquietante encanto nocturno de Los Ángeles

El morbo y 'Nightcrawler'

Todas las ciudades cambian mucho de noche, algo que varios directores han sabido captar a la perfección para mostrar su lado más decadente, peligroso y perturbador. Ese es también el principal objetivo de Gilroy en su trabajo de puesta en escena, para lo cual se apoya de forma notable en la excelente fotografía liderada por Robert Elswit mediante el uso dominante de una iluminación artificial que realza las rarezas de lo que vemos sin distorsionarlas.

El trabajo de Gilroy también se ve favorecido por un necesario rodaje en exteriores para mantener la credibilidad necesaria, apostando por regla general por un trabajo de dirección austero y eficiente para mantener ese necesario aire de verismo y al que la única pega real que podría ponerle es que le falta ese último empujón no desmerecer en comparación a Gyllenhaal y el guión del propio Gilroy. Al menos eso fue lo que pensé durante los dos primeros actos de ‘Nightcrawler’, pero en el último da ese paso adelante para que lo que sucede en pantalla nos conquiste por completo.

Es durante esos últimos 30-40 minutos cuando el trabajo de cámara se vuelve más visceral para potenciar el clímax dramático hacia el que la acción se encamina de forma inevitable, casi comparable a ver cómo dos coches están a punto de chocar y no hay nada que nadie pueda hacer para evitarlo, pero con el añadido de que todo forma parte del maquiavélico plan del protagonista. Y lo mejor de todo es que tiene el final perfecto dentro del peculiar tono en el que se había movido Gilroy hasta entonces, ya que justo es señalar que su medido guión resulta esencial para que todo encaje en su lugar de forma mucho más natural de lo que jamás habría esperado.

Esperando la noticia en 'Nightcrawler'

En definitiva, ‘Nightcrawler’ es ya la cuarta gran película que se ha estrenado en España en lo poco que llevamos de 2015. Es perturbadora, retorcida y apasionante, sobre todo cuando enfila el camino hacia su desenlace, que es cuando absolutamente todo se eleva para estar al nivel de un extraordinario Jake Gyllenhaal que nunca había estado tan bien como aquí, y eso que últimamente había encadenado algunos papeles de muy alto nivel. Imprescindible.



'V3nganza', estirando el chicle

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‘V3nganza’ (‘Taken 3’, Olivier Megaton, 2014) es la prueba definitiva de aquello que decía Sean Connery cuando le pidieron volver a ser James Bond tras seis películas y no cumplió: “nunca jamás” –no necesitamos recordar cómo se tituló el séptimo film protagonizado por el actor escocés y que no figura como título oficial de la saga−. Liam Neeson aseguró que no habría un tercer título en una saga que parecía ya acabada en la premisa de su primera entrega, pero don dinero manda, y los 20 millones de dólares que ha cobrado por volverse a meter en la piel del carismático Bryan Mills.

Olivier Megaton –un apellido que en español está al servicio del chiste fácil− vuelve a ponerse detrás de las cámaras, aumentando un poco el nivel con respecto a la segunda lamentable entrega, aunque sin poner demasiada emoción en la operación, dejándolo todo a la segunda unidad, mientras su puesta en escena deriva peligrosamente hacia el telefilm, y la trama se sintetiza en una sola línea argumental, para no complicarse demasiado, y pecar un poco de falta de acción. Al menos seguimos disfrutando con lo vehemente del personaje central.

Taken3f2

Esta vez Mills, encarnado con convicción por Neeson, que parece regresar a los inicios de su carrera cuando estaba metido en productos como ‘Sospechoso’ (‘Suspect’, Peter Yates, 1987), ‘La lista negra’ (‘The Dead Pool’, Buddy Van Horn, 1988), ‘Con su propia ley’ (‘Next of Kin’, John Irvin, 1989) o ‘Darkman’ (id, Sam Raimi, 1990), ha de enfrentarse al asesinato de su exmujer (Famke Janssen), crimen del que parecerá culpable ante la ley, esta vez con la cara del gran Forest Whitaker, en uno de esos personajes de piloto automático con el que cobrar e irse a casa.

Cero emoción

Dougray Scott sustituye a Xander Berkeley en un personaje con mayor protagonismo que en la primera entrega, la nueva pareja de la exmujer de Mills, y que no sorprende ni lo más mínimo de cara a cualquier cinéfilo mínimamente despierto y conocedor de los personajes de Scott. Así pues, poca emoción, menos acción de la esperada, y mucha palabrería en un film que al menos sigue haciendo gala de lo mejor que se le puede pedir a este tipo de productos: ir directamente al grano. Además tenemos al propio Neeson interpretando las secuencias de acción.

Taken3f3

Maggie Grace sigue luciendo su palmito como hija de nuestro héroe, del suyo, de toda persona corriente. Esta vez con la promesa de una nueva vida, convirtiendo a Mills en abuelo, sugiriendo con ello quizá el final de las aventuras del exagente del gobierno con el que sería mejor no meterse ni un poco. En cualquier caso, ahora Neeson declara que no le importaría interpretar una cuarta entrega. Las cifras hablarán tarde o temprano, y cómo no, será decisión de Luc Besson, quien cada vez se molesta menos en escribir guiones decentes. Si la fórmula funciona, ¿para qué?

‘V3nganza’ no funciona por mucho que tenga a Neeson y Whitaker como reclamos del público, entre otras cosas porque le falta emoción por suprimir el suspense. Inexplicablemente los personajes deciden comunicar a los demás, y con ello al espectador, qué es lo que harán a continuación, anulando toda posible sorpresa argumental. Lo previsible nunca debería ser un fallo a considerar, salvo cuando es algo tan descarado que además deriva en aburrimiento por una sensación déjà vu más intensa que en otras ocasiones. Me juego algo a que si hay cuarta entrega le secuestran al nieto.

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