lunes, 28 de julio de 2014
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'Ant-Man' pierde a Patrick Wilson y se queda con Corey Stoll como villano

Corey Stoll será el villano de Ant Man

Marvel sigue apagando los fuegos que surgen en 'Ant-Man', sin duda la producción más conflictiva que han tenido entre manos. Una de sus mayores bazas era contar con Patrick Wilson como villano pero el actor, que ya tenía experiencia en el cine de superhéroes tras su trabajo en 'Watchmen' (Zack Snyder, 2009), ha seguido los pasos de Edgar Wright y también ha abandonado el proyecto, cuyo rodaje debería arrancar el mes que viene para poder llegar al estreno en julio de 2015.

El estudio aprovechó su espacio en la Comic-Con de San Diego (donde ya reveló un primer cartel) para tratar de renovar el interés sobre el proyecto. Lo más destacado es que Corey Stoll, visto en títulos como 'Midnight in Paris' (Woody Allen, 2011) o 'Non-Stop: Sin escalas' ('Non-Stop', Jaume Collet-Serra, 2014), dará vida a Darren Cross, alias Yellowjacket, el enemigo al que deberá hacer frente el Hombre Hormiga. También se informó que Evangeline Lilly interpretará a Hope Pym, la hija del Dr. Hank Pym, papel que encarnará Michael Douglas.

Paul Rudd encabeza el reparto de esta adaptación a la gran pantalla del superhéroe creado por Stan Lee y Jack Kirby. Será el primer blockbuster para un intérprete vinculado a la comedia, género en el que también suele trabajar Peyton Reed, el director elegido por Marvel para sustituir a Wright. Éste y Joe Cornish firmaban el guion original, reescrito posteriormente por Adam McKay, Gabriel Ferrari y Andrew Barrer.

Vía | ScreenRant



Taquilla española | Los simios se apoderan de los cines

Jason Clarke en la nueva entrega de El Planeta de los Simios

Los simios han llegado al rescate. Tras varias semanas de sequía provocadas tanto por el Mundial de Fútbol como por la floja oferta de la cartelera, 'El amanecer del planeta de los simios' ('Dawn of the Planet of the Apes', Matt Reeves, 2014) triunfa en su estreno en España cosechando más de tres millones de euros. No es un dato espectacular pero ha servido para que la recaudación total de la taquilla aumentara en un 135,4% con respecto a la terrible semana pasada.

En segunda posición ha entrado otra novedad que es también una secuela, 'Aviones: Equipo de rescate' ('Planes: Fire & Rescue', Roberts Gannaway, 2014), un producto infantil con el que Disney sigue explotando el universo de 'Cars' (John Lasseter, 2006). No se esperaban grandes cifras (su objetivo es ir sumando semana a semana) y así ha sido, se queda en 714.037€ pese a contar con 584 copias; su promedio fue de solo 1.223€ mientras que la protagonizada por Jason Clarke, Andy Serkis y Gary Oldman llegó hasta los 4.071€ (contaba con 819 pantallas).

El top 10 de la taquilla

La otra novedad que ha conseguido colarse en el top 10 es 'Corazón de león' (Marcos Carnevale, 2013), una comedia romántica argentina sobre una mujer que debe afrontar un problema: a su amante le faltan 45 centímetros. Se proyectaba en 76 salas y solo ha sumado 83.411€ (1.097€ de promedio).

Datos | BoxOfficeMojo



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CRITICAS
Alfred Hitchcock: 'Psicosis', el terror

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No es un mensaje lo que ha intrigado al público. No es una gran interpretación lo que ha conmovido al público. No es una novela de prestigio lo que ha cautivado al público. Lo que ha emocionado al público es el cine puro.

Esa es la frase de un Hitchcock muy convencido de lo que decía ante François Truffaut, en la famosa entrevista recogida en forma de libro —si no es el mejor libro escrito sobre cine, poco le falta— al referirse a su película más famosa, ‘Psicosis’ (‘Psycho’, 1960), la cual nació de los intereses del director británico por hacer un film pequeño, casi de serie B, alejado del enorme trabajo que supusieron sus films previos. El libro de Robert Bloch fue leído por Hitchcock cuando se encontraba de viaje por Londres, y una escena fue determinante para decidirse a hacer la adaptación.

Esa secuencia es, cómo no, la famosa secuencia del asesinato de Janet Leigh en la ducha, lo más impactante y recordable del, a mi parecer mediocre libro de Bloch, por suponer una situación totalmente inesperada que causa en el lector un gran impacto. Alrededor de dicha secuencia Hitchcock compuso el que él mismo consideraba su mayor juego con el espectador. Una película que sólo costó 800.000 dólares y que terminó convirtiéndose en su mayor éxito, además del film más recordado de su extensa filmografía.

Y dicho juego consiste en ir despistando al espectador a base de cambios de rumbo en el argumento —uno de los más plagiados hasta la actualidad—, demostrando así un sentido del humor fuera de lo común —por cierto, en un principio ‘Psicosis' fue planteada como una comedia—, al dar la vuelta a lo que hasta entonces Hitchcock consideraba como suspense. De hecho, el primer tercio del film está construido bajo esa premisa, algo que conoce el espectador y desconoce el personaje.

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Del suspense al terror

Tras una presentación de Marion Crane (Janet Leigh) y su amante (John Gavin), secuencia muy sexual, y la única vez que una mujer sale en sujetador en una película de Hitchcock, la primera ve la oportunidad de mejorar su vida al lado de su pareja, y por ello roba la cantidad de 40.000 dólares —curiosamente el sueldo de Anthony Perkins por su participación— de la oficina de su jefe dándose a la fuga en su coche. Todo ese tramo responde a lo que estamos acostumbrados en el director, un MacGuffin, el dinero, y la empatía con un personaje que ha tenido que recurrir al robo.

La aparición de un policía de carretera, el cambio de coche, secuencias que Hitchcock maneja con un impecable punto de vista, el de ella, mientras pensamos en cómo la atraparán con el dinero. Antes de hacer una parada en el motel más famoso de la historia del cine Hitchcock introduce un elemento, hoy muy manido, pero que aquí luce en todo su esplendor: la lluvia. Utilizada normalmente como elemento dramático aquí semeja una puerta, un tránsito hacia lo que parece una pesadilla fílmica, el terror puro y duro, cambiando por completo el tono del film al entrar en escena Norman Bates, con un aspecto bastante diferente al del libro.

A partir de ese instante todo trata de ocultar datos despistando al espectador sobre lo que allí ocurre, y que resulta mucho más efectivo que en el libro en el que el narrador miente literalmente. Y teniendo a Hitchcock como el mayor mentiroso de la historia del cine, éste campa a sus anchas con el universo representado en el motel, engañando sin piedad, pero también de forma muy justificada a un espectador que asiste aterrorizado a una película que da un giro de 180 grados tras el famoso asesinato y se centra en el personaje de Bates.

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Un cambio en el punto de vista, y con ello un espectador estupefacto que ahora empatiza con Bates hasta cierto punto. Tras el asesinato y la meticulosa limpieza del baño —que responde al maniático orden en la vida real del director—, Bates esconde todo en el coche de Marion y lo hunde en un pantano. Hitchcock entierra delante de nuestras narices un MacGuffin de 40.000 dólares que hasta ese instante eran el motor de la historia.

Todo lo que viene después está en la memoria de cualquier cinéfilo que se precie de serlo. Un amante y una hermana preocupados, un detective muy curioso y esa sorpresa final en el sótano, y que a día de hoy sigue impactando como el primer día. De toda esa parte, destaco, sin detrimento para lo demás —sería imposible— el instante en el que Bates baja a su madre al sótano porque prevé un peligro. Ese travelling que va subiendo desde el hall de la casa, mientras Hitchcock introduce una conversación en off entre Bates y su madre para distraer al espectador que, cuando se da cuenta, observa toda la escena en un inolvidable plano picado.

‘Psicosis’ es la demostración palpable de lo que Hitchcock consideraba el cine puro y duro, el lenguaje narrativo cobra más vida que nunca, algo que se descubre aún con más entusiasmo en los segundos visionados de la película, cuando uno ya conoce el misterio. El film sigue funcionando a la perfección y cobra matices nuevos en la interpretación de Anthony Perkins, actor que quedaría para siempre marcado por este personaje, pero que da una clase magistral de interpretación, sobre todo gestual. Anotemos como ejemplo significativo la secuencia final.

El juego del cine

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Hitchcock declaró más de una vez que las motivaciones de los personajes, sus actos en sí, no le importaban lo más mínimo, que eso era cosa del guionista —un jovencito Joseph Stefano—, a él lo que le importaba era conseguir algo a través de la técnica, y lo logró con creces, demostrando una vez más la absoluta importancia de la puesta en escena, desde el inicio, con los títulos de crédito de Saul Bass —realizó también algún boceto para la secuencia del asesinato del detective, pero no fueron utilizados al final—, hasta la imponente banda sonora de un Bernard Herrmann realmente inspirado con la sección de cuerdas.

Para el resto utilizó al equipo televisivo de la serie ‘Alfred Hitchcock presenta’ (‘Alfred Hitchcock Presents’, 1955-1962), para abaratar costes ya que la Paramount no estaba muy convencida del proyecto, debido a su brutalidad. Por eso mismo el director filmó la película en blanco y negro, huyendo así de hacer un film demasiado sangriento. Todo lo utilizado con fines meramente presupuestarios, incluso sin grandes pretensiones, y el resultado deja huella en la historia del cine. Mil veces imitada, mil veces plagiada, nadie ha sido capaz de igualarla, sobre todo en lo que respecta al juego del director con el espectador, un juego de complicidad tan absorbente como sugestivo.

Un juego que termina con esa mirada final de Perkins a la cámara —al espectador— y a continuación el plano del coche de Marion siendo rescatado del pantano devolviendo así al público el MacGuffin de 40.00 dólares con el que fue engañado al principio.

Especial Alfred Hitchcock en Blogdecine:



'Sex Tape. Algo pasa en la nube', traviesa tontería

Cartel de 'Sex Tape. Algo pasa en la nube'

Meter la pata en algo ha sido durante años una de las grandes bazas de toda comedia y nada indica que esto vaya a cambiar en el futuro, ya que es la forma de alterar la normalidad reinante con fines cómicos. Un ejemplo perfecto de la genialidad que puede salir de esa idea es 'El guateque' ('The Party', Blake Edwards, 1968), una tronchante comedia que se apoya en el hecho de que el personaje interpretado por un magnífico Peter Sellers rompe esa normalidad convirtiéndose en una metedura de pata andante.

Sin embargo, el contar con una pretexto inicial interesante está muy lejos de ser garantía alguna de que una comedia va a permitirnos pasar un buen rato durante su visionado. La prueba más reciente de ello es 'Sex Tape. Algo pasa en la nube' ('Sex Tape', Jake Kasdan, 2014), cinta que apuesta por unir lo cómico y lo picante con escasa fortuna más allá de un par de gags inspirados.

'Sex Tape. Algo pasa en la nube', una comedia poco afortunada

Jason Segel y Cameron Diaz en 'Sex Tape. Algo pasa en la nube'

La risa -o la carcajada- del espectador debería ser siempre el principal objetivo de toda comedia, en especial de aquellas que renuncian al ingenio o el encanto de sus personajes como armas secundarias que puedan compensar la presencia de una cantidad más o menos importante de gags que no terminan de funcionar. En 'Sex Tape. Algo pasa en la nube' lo confían todo a que las -no tan- estrambóticas situaciones que van sucediéndose sean apoyo más que suficiente para basar su humor en ellas.

Que los personajes interpretados por Jason Segel y Cameron Diaz graban un vídeo porno casero que acaba en posesión de varios conocidos suyos es algo que ya sabemos, aunque la excusa para ello -el primero ha ido regalando iPads a lo loco, pues hasta su cartero tiene uno- es un poco pobre y muestra ya los primeros síntomas de debilidad en lo argumental. Y es que no es que me volviera loco la historia de una pareja que hace tiempo que no hace el amor y que toma una decisión alocada para recuperar la pasión, pero al menos es algo sólido y desarrollado de forma correcta.

Rob Lowe y Cameron Diaz

A partir de entonces la máxima es crear situaciones incómodas a las que han de enfrentarse los protagonistas para destruir todas las copias del vídeo. He de reconocer que es ahí donde está el mayor hallazgo cómico de 'Sex Tape. Algo pasa en la nube', gracias al inefable personaje interpretado por Rob Lowe, pero no tanto por sus acciones, donde se recurren a los excesos habituales y él lo defiende lo mejor que puede con una actuación en la línea de su magnífica aparición en la televisiva 'Parks & Recreation' (2009-2015), como por algunos efectivos gags visuales a costa de varios Clásicos Disney.

Por lo demás, 'Sex Tape. Algo pasa en la nube' juega con la carta de querer ser provocativa, pero sin esforzarse más allá de lo evidente, algo especialmente molesto al contar a su disposición con una mayor libertad, pues ha sido calificada R en Estados Unidos. De poco me sirve que se diga fuck más de lo habitual o que se le vea el culo a Segel y Diaz en repetidas ocasiones, porque yo lo que quería era una comedia con buen ritmo y no otro título que hace chistes de nula gracia a costa de los animales o confunde ser traviesa y juguetona con bromas monótonas sobre que otros personajes quieran ver el dichoso vídeo.

Escasos alicientes

Escena de la película 'Sex Tape'

Obviaré el detalle de que Segel tiene al mismo tiempo unos conocimientos informáticos notables y por otro lado parece un zoquete tecnológico, ya que sin ello no habría película, ya que considero más importante la falta de energía tras las cámaras de Jake Kasdan, quien ya había colaborado con Diaz en la aún más mediocre 'Bad Teacher' (2011), y la ausencia de chispa alguna del guión firmado por Kate Angelo, Nicholas Stoller y el propio Segel, quien ha demostrado últimamente tener un interés especial en que le dejen meter mano en los libretos de las cintas en las que participa. A veces hasta sale muy bien -'Los Muppets' (James Bobin, 2011)-, pero, con la excepción de algún gag aislado, no es el caso.

No tengo problemas en confesar que Segel siempre me ha caído simpático, pero ha llegado un punto en el que ha desgastado tanto su rol habitual de tío normal con más suerte con las mujeres de la que cualquiera esperaría para alguien con esa actitud que ya a duras penas me transmite nada. En el caso de Cameron Diaz ha llegado un punto en el que ya no me resulta creíble como sex symbol y sus dotes para la comedia, sin ser malas, necesitan mejor mucho como conseguir algo más que salvar la papeleta.

Además, 'Sex Tape. Algo pasa en la nube' desperdicia completamente a Rob Corddry y Ellie Kemper, dos cómicos de talento probado atrapados aquí en tópicos andantes que no les permiten aportar nada que no haría cualquier intérprete cuyo talento le ha condenado a ejercer de forma indefinida como camarero. Del resto sólo salvaría, como ya he comentado previamente, a un Rob Lowe mucho más entregado cómicamente que todos los demás juntos.

Ellie Kemper y Rob Corddry en 'Sex Tape'

En definitiva, 'Sex Tape. Algo pasa en la nube' no funciona como comedia porque sólo se despendolada en momentos muy puntuales y carece de la frescura necesaria para que sus gags más tradicionales den en la diana. Además, como entretenimiento no tiene la chispa necesaria para conseguir algo más que no ser del todo una mala opción para aquellos que simplemente quieran matar un rato en el que no tengan nada más que hacer, aunque en ese caso os recomendaría ver antes 'Anarchy: La noche de las bestias' ('The Purge: Anarchy', James DeMonaco, 2014).



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